«Este es el mismo argumento de los que siempre explotan a la gente, que pagan jornales por fuera de la ley, que no registran a sus trabajadores y que históricamente, abusando de las necesidades, pretenden conseguir mano de obra barata para sus actividades agropecuarias», reiteró el diputado de TTT.
Hizo la salvedad de que «no todos los comerciantes, industriales, empleadores ni las Pyme, tienen esta mirada de explotación hacia los trabajadores y trabajadoras. Pero hay muchos empresarios y productores que pretenden aumentar sus ganancias a costa del salario de las personas a las que emplean. Son los que representan la línea del anterior gobierno macrista, que pregonaba que el sueldo del trabajador es un costo que se debe reducir».
Sereno recordó que la misma reacción generó la implementación de la Asignación Universal por Hijo, cuando decía: «No quieren trabajar porque cobran la AUH».
Insistió en que esos argumentos inválidos e insostenibles, pretenden desmerecer el trabajo que realizan los argentinos y argentinas que tienen programas sociales. «Trabajan en unidades productivas, en jardines maternales, generan alimentos; sostienen escuelitas de deporte, producciones textiles, de carpintería, de reciclados y de mantenimiento, entre otras actividades», detalló.
Los programas sociales promueven empleos
Señaló que los programas sociales son asistencias del Estado que buscan sostener y promover empleos, ya sean autogestionados o agrupados en unidades productivas, y aún cuando muchas de ellas todavía son informales; otras están conformadas como cooperativas, tanto en el ámbito agrario como en el urbano.
Para Páez, la realidad es que ante la falta de pagos de salarios, hay mucha gente que opta por trabajar en forma autónoma.
«Quienes digan que un programa como el Potenciar Trabajo de 23 mil pesos, puede evitar que alguien se niegue a trabajar, desconocen el precio de los alimentos, de las vestimentas, de lo que le cuesta a una familia cubrir sus necesidades básicas. Ahí hay un error de apreciación», indicó este dirigente que trabaja con organizaciones sociales, campesinas y aborígenes a quienes acompaña en procesos de desarrollo, a través de autogestionar trabajos, conformar cooperativas o unidades productivas dentro de lo que se conoce como economía popular.
Muchas familias agricultoras se sostienen produciendo
El delegado del Inaes destacó que las miles de familias con las que trabajan e integran las organizaciones, al contrario de lo que plantea este grupo de empresarios, provienen de las chacras y lograron recuperar sus producciones y vivir de ellas. «Podemos mostrar los resultados de las unidades productivas, las cooperativas donde se ve el enorme esfuerzo que hacen sólo con el apoyo del Potenciar Trabajo, produciendo verduras de calidad, agroecológicas, o carnes de pollo y cerdo y abastecen con alimentos sanos y a precios económicos, a muchísimas familias de Misiones de sectores populares y también a las clases medias de las ciudades», especificó.
Páez sostuvo que a diferencia de la mayoría de los empresarios que denostan las ayudas sociales, estas organizaciones colaboran con comedores populares donde las familias de las barriadas más humildes, mandan a sus chicos para que puedan reforzar su alimentación.
«Es un esfuerzo solidario de colaboración con alimentos, asistencia, con un esfuerzo que desde los sectores empresarios no se ven, ya que sólo piensan en sus márgenes de ganancias, aún cuando no les va nada mal. Esta es una realidad, y hay que ver si el salario que ofrecen permite a una familia con dedicación al trabajo, sostenerse y vivir dignamente. Sabemos que la crisis que atravesamos primero con el neoliberalismo macrista y después con la pandemia empobreció a muchos estratos sociales; pero sobre todo, a los más débiles, a los más frágiles ante el empleo y las actividades de producción», remarcó.
También rechazó la intención de que los beneficiarios de programa sociales tengan contraprestaciones en empresas privadas. «No pueden pretender que se convierta en un subsidio indirecto para beneficio de los empresarios privados. Ellos deben pagar esa mano de obra; de lo contrario es un abuso y está fuera de lugar”.
Con esos reclamos -empresarios como Delapierre y otros productores- buscan la respuesta en el sector más débil de la cadena productiva. «Pero no es por ahí. La respuesta está en quienes más concentran las ganancias y las rentas en esa cadena. Creo que tenemos que debatir seriamente y en profundidad este tema, porque el prejuicio de que no quieren trabajar porque cobran un magro incentivo, es absolutamente falso y hay muchas evidencias que lo demuestran», subrayó Páez.
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